Apego y mentalización son conceptos que se pueden considerar muy efectivos para todo tipo de terapias y nos ofrecen herramientas interesantes. Vamos a explorar ambos y ver su interés.

¿Qué es el apego?

El apego es la necesidad, a lo largo de la vida, de tener una proximidad emocional y física a una persona o a una base segura especialmente cuando se puede sentir una situación de desamparo o desvalimiento (por ejemplo, al estar enfermo, cansado, entristecido, perseguido, asustado).

Pero con el tiempo las investigaciones en el apego empezaron a desarrollarse en la idea que el encuentro con las figuras de protección además de seguridad eran el lugar de la formación de la identidad personal y de la regulación emocional.

Como terapeutas el desarrollo de la teoría del apego nos puede ayudar si lo formulamos con estos tres conceptos:

Base segura

Está claro que nadie puede vivir sin una figura de protección. Según cómo haya podido atender esa figura el desvalimiento de un niño aparecerán los distintos tipos de comportamientos de apego.

Los adultos, a parte, desarrollamos lo que se puede llamar una base segura interna a la que nos dirigimos cuando tenemos que regularnos emocionalmente. Acudimos a ella con pensamientos, imágenes, actos reconfortantes, (una ducha caliente, poner música y leer un libro, etc) y hacen tranquilizarnos.

La otra cara de la moneda son las variantes patológicas de la Base segura (bulimia, abuso de sustancias, masturbación compulsiva, autolesiones, adicción al juego…) ¿Cómo se llega esto? Las variantes inseguras son compensaciones. Autoconsuelos. Intentos de gestión cuando no hay una base segura reguladora del afecto negativo. Alivia aunque lleve a lo autodestructivo, calman. Algo que puede servir para aguantar el dolor, el desarraigo o la humillación del abuso.

Es muy importante en terapia ver qué esfuerzos ha hecho el cliente para regular el miedo y la ansiedad. Tenemos que preguntarnos:

¿Cómo intenta el paciente estar seguro?

¿Cómo regula la proximidad?

¿La minimiza, la exagera?

¿Qué le ha llevado a defenderse de la exploración afectiva del otro?

¿Qué dificultades relacionales activan pensamientos, emociones o conductas problemáticas?

¿Cuál es la dimensión negativa de lo que necesita para sentirse seguro y regular la emoción?

Co-regulación emocional

El secreto de la vida está en el intercambio afectivo. Nacemos con emociones y los vínculos se nutren de ellas. El sistema afectivo es básicamente interpersonal. La alegría, el amor o el odio sólo tienen sentido dentro un vínculo relacional. Las emociones son experiencias relacionales.

El apego es una teoría del afecto y de su regulación. Co-regular el afecto es registrar una sensación, comprenderla, nombrarla y actuar en consecuencia.

La regulación afectiva es fundamental en la terapia. Mucho de nuestro trabajo es aceptar y verbalizar las emociones del paciente. Modular los sentimientos (los calmo, los incentivo, etc) y los vuelvo accesibles a la mentalización.

Función reflexiva o Mentalización

Es lo que nos hace humanos a los humanos. Es la adquisición de la comprensión del otro y de uno mismo como entidades psicológicas. Es buscar el sentido a lo que hago y siento y lo que hacen y sienten los demás. Si hablamos de forma teórica es una actividad mental (muchas veces intuitiva y emocional) que permite la comprensión, explicación y predicción del comportamiento propio y ajeno en términos de deseos, emociones, juicios, pensamientos (los cuales, en esta teoría, se denominan “estados y procesos mentales”) de uno mismo y los otros lo que conduce a la regulación emocional y la resolución de conflictos, por tanto, ofrece un sentido fuerte de uno mismo, una seguridad emocional y unas buenas relaciones interpersonales.

Es una capacidad adquirida en el encuentro con las figuras de apego.

También se puede decir que nos dota de una representación propia como dueños de nuestras conductas, sentimientos y pensamientos (lo que se está llamando ahora un “sentido de agencia).

Podemos resumir la mentalización en dos ejes: uno interno donde la labor es la de sentir lo que se piensa y pensar lo que se siente y el eje relacional donde el trabajo es vernos a nosotros mismos en los demás y ver a los otros dentro de mí. Darnos cuenta de qué motivaciones hay detrás de los comportamientos y actuar consecuentemente nos humaniza.

Funciones de la mentalización

A. Si puedo atribuir estados mentales a los otros (motivaciones, sentimientos, anhelos..) el comportamiento de ellos será predecible y entendible por lo que es posible el construir una relación interpersonal y crear una sintonía afectiva con el otro.

B. Podemos anticipar cómo una actitud nuestra impacta en el otro y así regular nuestra conducta con respecto a la posible respuesta de éste.

C. La mentalización adecuada ofrece el surgimiento de la empatía una de cuyas características es entender las causas que han motivado las emociones de los otros.

D. La mentalización mejora la comunicación con los demás, se da turnos de palabra, se acompasan los tonos de voz al dialogar, etc…

E. El poder conectar emociones con comportamientos permite una riqueza y una profundidad en el vínculo.

La terapia sería un proceso mentalizador por encima de todo donde las dificultades de quien consulta se solventan y podemos resumirlo así: a través de la relación terapéutica que formamos se crea un espacio para poder mentalizar las emociones, pensamientos y conductas que nos dañan.

Oscar López, Psicólogo Humanista. Docente en Terapia Psicodinámica

Horario de secretaría: L, M y X de 16 a 20 h. J de 15 a 19 h