Hablamos con el psicólogo catalán Joan Garriga que el viernes 30 de enero vuelve a Madrid para tener con nosotros una “Sesión vivencial de Gestalt y Constelaciones Familiares”. Presencial. Está abierto el plazo de inscripción en info@institutodeinteraccion.es y en 655 643 027 (para más información pincha aquí
Empezamos el año 2026 y es de prever que traerá luces y sombras
En la vida las ganancias y las perdidas nos visitan invariablemente. A veces nos azota con pérdidas dolorosas porque perdemos parte de nuestra salud o a un ser querido o un trabajo y esto nos somete a tormento, a dolor, a un proceso emocional arduo donde aparece la negación, el enojo, la culpa, la vergüenza, el dolor…
Es un proceso delicado…
Pero tal vez haya que comprender que la contrariedad y la pérdida cumplen la función de liberarnos de algunos puntos de vista, pilares de vida o apegos: en cierto modo nos liberan.
¿Hay ganancia en la pérdida?
La pérdida nos desnuda y con suerte nos desestructura. Decía Rumi que cuando la casa se ha destruído y ya no quedan paredes ni decorados encontramos que en el subsuelo está el mayor de los tesoros, el latido común o la sustancia plural que es la sangre de la Vida y que es compartida por todos.
Pero a veces ante tanto sufrimiento surge una depresión por ejemplo…
La depresión como sintomatología psiquiátrica es una oposición a la pérdida. En lugar de hacer el viaje heroico -que a veces conlleva momentos de mucho dolor pero culmina en la alegría reencontrada-, la persona deprimida clama y permanece en “esto no debería haber ocurrido”, sin asentir y sin integrar.
¿Entonces?
Los seres humanos poseemos tal fragilidad y delicadeza que cualquier operación emocional requiere de un laboratorio emocional muy depurado. Ojalá tuviésemos una educación y una cultura en la que nos enseñasen a ser buenos químicos de nuestras emociones; a saber que cuando una emoción es vivida, pasa y cede espacio. Así se repite en una cadena sanadora. La Vida es flujo, es proceso, no es detención. Por eso hay enfermedades que surgen por la detención del flujo emocional espontáneo.
¡Qué difícil vivir fluyendo!
Por la calle cada día nos cruzamos con personas que llevan los dolores de su biografía, de su familia, de su historia con dignidad, como hechos que fueron procesados, incorporados y amados. Pero es cierto que también hay personas que están gravemente afectadas por posiciones antivida como el victimismo, la queja o la hiperdependencia, etcétera. En ellas se ha detenido la integración emocional de hechos que fueron difíciles.
Y para eso ¿podemos contar con algunos recursos?
El primero es el coraje, la valentía, para darle a la Vida lo que tenemos que darle, ya sean dones o regalos que hemos recibido o generado. Y para saber ganar y saber administrar las ganancias hay que tener una cierta grandeza en el corazón. Hay que entender que muchas veces lo que nos llega como don no es para nuestra engrandecimiento sino para ponerlo al servicio de la Vida.
No suena sencillo…
A veces las personas prefieren no tomar sus dones por cobardía porque eso les pone en el riesgo de fracasar, de no ser reconocidos o de poder ser avergonzados. Esas personas encogen su espacio existencial y en lugar de asumir la grandeza de lo que tienen y entregarlo, no lo hacen. Y la Vida es una invitación continua a entregar lo que tenemos.
La entrega…
La entrega consciente, entregar lo que somos confiando en que nos irá bien así, estando en uno mismo y poniendo luz sobre nuestra ignorancia para que pueda ser transformada.
Si deseas asistir al próximo encuentro con Joan Garriga pincha aquí https://www.institutodeinteraccion.es/cursos-cortos/sesion-vivencial-de-gestalt-y-constelaciones-familiares-con-joan-garriga