Ismael Anaya Romero, pedagogo social en Salud Mental. Alumno de los Cursos Especialista en Psicoterapia Dinámica y Especialista en Psicoterapia centrada en la persona – Carl Rogers

Mi nombre es Ismael Anaya Romero, e hice la carrera de Pedagogía; rama Social. Hasta ese momento, mi principal formación fue un curso de 400 horas de Monitor de Educación Ambiental que me permitió trabajar de Profesor de Educación Ambiental con menores en riesgo social. La experiencia fue de un año en tres colegios madrileños para grupos con necesidades educativas especiales.
Desde hace 20 años trabajo como Pedagogo Social en Salud Mental. Empecé en una asociación llamada ALUSAMEN ( Asociación en Lucha por la Salud Mental y los Cambios Sociales ) encargándome de su administración, para posteriormente dedicarme especialmente a la atención a los socios, y a la gestión de las acciones voluntarias y coordinación de equipos de voluntariado.
En el año 2006 acabé mi relación laboral en esta asociación para poder incorporar la estructura de acciones voluntarias en otra asociación, también de Salud Mental: Asociación Salud y Alternativas de Vida ( ASAV ). La incorporación de un Plan para la Gestión, Fomento, Formación y Fidelización del Voluntariado fue todo un éxito, y en pocos meses ya habíamos duplicado el número de usuarios y teníamos un equipo de 15 voluntarios. Coordiné acciones con el Instituto Psiquiátrico José Germain, y es a través de uno de sus profesionales, como conocí la empresa Cogesin Sanitaria. Me ofrecieron un trabajo a jornada completa como Pedagogo, pero también como Terapeuta en el Hospital de Día Infanto-Juvenil de Leganés.
Desde aquí, mi perfil profesional fue enriqueciéndose enormemente y acercándose al campo de la terapia. Nunca dejé de hacer mi trabajo de intervención social y coordinación y gestión de acciones sociales, pero sí que me vi muy atraído hacia la escucha y dedicación a ayudar a los demás a través de intervenciones terapéuticas.

En el Hospital de Día me pidieron formarme y también ponerme en terapia. Elegí hace unos 8 años a alguien del Instituto de Interacción para trabajarme, y fue una experiencia positiva de un gran cambio personal para mí. Fue a través de mi terapeuta que me planteé hacer la formación con el Instituto de Interacción, y esa fue sin duda, mi gran experiencia de crecimiento personal y profesional.

Empecé eligiendo la especialidad de Terapia Centrada en la Persona de Carl Rogers. Tanto D. Javier Ortigosa ( que en paz descanse ), como Dª Eulalia Gil, se convirtieron a lo largo de los dos años de formación, en referencias para mí, tanto en lo personal como en el terreno profesional. Elegí Rogers porque su teoría y la aplicación de su enfoque se adaptaba muy bien a mi trabajo, que era terapéutico, pero también formativo, educativo y de intervención social.
Esta formación me permitió mejorar como profesional en mi trabajo, gracias a que ahora podía entender mucho mejor lo que en materia de ayuda estaba desarrollando. Me ayudó a tener un mayor conocimiento de lo qué hacer y cómo hacerlo. Mis propios compañeros me lo reconocían según pasaban los meses de formación. Y esto pudo ser de esta manera porque el camino fue «de dentro hacia afuera», es decir, a medida que yo ordenaba mejor lo mío, veía cómo se ordenaba lo que me rodeaba, y de qué manera yo contribuía.

Acabados los dos años ( el de grupo y el de individual ), me animé a cursar la Especialidad de Dinámica, y esa fue la guinda del pastel.

En los dos años de formación, gracias a mis cuatro excelentes profesores, pero muy especialmente a D. Pepe Burdiel, fui consciente de las herramientas que adquiría y que dotaron mis acciones profesionales de muchísimo más conocimiento, control y seguridad. Elegí Dinámica gracias a Rogers, porque los cuatro años que he pasado en el Instituto de Interacción, los debo ver como un continuo constructivo de conocimiento y crecimiento personal.
Valoro enormemente de esta formación que la Dinámica es experiencial. Eres paciente de grupo o en individual, y sino eres observador, y a medida que te vas preparando eres terapeuta. Se trata de un compromiso que adquieres contigo mismo y que te permite vivir en primera persona la ayuda de los profesores, que son también tus terapeutas durante las sesiones. Y también, y muy especialmente, la ayuda del grupo. Yo me siento muy afortunado de haber conocido y haber aprendido de todos mis compañeros ( educadores, psicólogos, trabajadores sociales, psiquiátras, profesores,…). Y cuando ellos fueron los terapeutas también pude ver cómo habían crecido.
Actualmente, y tras 12 años coincidiendo en dos trabajos a la vez, me he limitado a trabajar en el Hospital de Día Infanto-Juvenil que además está gestionado actualmente por el Instituto Psiquiátrico José Germain.

En mi puesto de Pedagogo Social, y junto con un equipo de otros 9 profesionales, ayudo a menores de edades comprendidas entre los 6 y los 17 años, a que se conozcan mejor, a que ordenen sus vidas y que sean más felices. Y gracias a la formación que he recibido del Instituto de Interacción soy mejor terapeuta.

Recomiendo sin duda esta formación, pues no sólo he adquirido herramientas importantes para mi trabajo, sino que además, me han permitido vivir una experiencia de enorme crecimiento personal, y que nunca voy a olvidar. Me acompañará siempre, porque de alguna manera, está integrada en mí»

Ismael Anaya