La Psicología Humanista ha cargado con el sambenito de estar al margen de la psicología basada en la evidencia, de la psicología científica (como pomposamente les gusta autodenominarse a nuestros conductuales colegas sin ver sus propios sesgos científicos). Lo primero que habría que decir es que el debate es sólo aparentemente científico o académico, en realidad es una lucha de poder con intereses económicos, sesgos institucionales y lealtades teóricas. Un dato: en EE.UU. el 9,5% de los adultos recibió tratamiento psicoterapéutico en 2019, lo que supone, tirando por lo bajo, unos 50.000 millones de dólares anuales. La formación universitaria, los posgrados, las escuelas privadas y la supervisión generan también un flujo económico considerable.
Es interesante señalar que los propios psicólogos humanistas aceptaban la crítica de no científico y clamaban por una concepción diferente del ser humano, como si sus postulados y, sobre todo, su eficacia no pudiera ser investigados por métodos admitidos en las ciencias de la salud.
Sin embargo, cuando se extienden los estudios de eficacia de la terapia y de eficacia diferencial de las distintas terapias aparecen los siguientes resultados de un modo robusto:
- La psicoterapia es eficaz. Entre el 75% y el 80% de los pacientes mejoran.
- No existen diferencias significativas entre las grandes escuelas (TCC, Psicodinámica, Humanista, Sistémica). Este hallazgo se conoce como el veredicto del pájaro Dodó: “todos han ganado y todos deben tener premios”.
A partir de la constatación de la equivalencia entre escuelas, la investigación se ha orientado hacia los factores comunes, es decir, los elementos presentes en todas las terapias que explican la mayor parte del cambio clínico. Y aquí viene la gran sorpresa: los factores que mejor predicen el éxito terapéutico son típicamente humanistas. El primero de ellos es la alianza terapéutica, la especial relación que se construye entre el terapeuta y el paciente resulta ser el factor que mejor predice el éxito terapéutico y, en caso de que falle la alianza, el fracaso. Como dato interesante, en caso de discrepancia en cuanto a la calidad de la alianza, predice mejor el resultado lo que piensa el paciente (de entrada, porque si piensa que es mala es más probable que abandone la terapia). Claramente el énfasis de Carl Rogers en el encuentro con el paciente o la voluntad de comprender el proyecto vital de la terapia existencial apunta a la alianza. Pero igualmente elementos de la relación terapéutica como la empatía o la congruencia del terapeuta, así como el adaptar el tratamiento a las características del paciente resultan ser esenciales para alcanzar el éxito terapéutico. No quiere decir esto que las diferentes técnicas de las diferentes escuelas no tengan su lugar, pero toman su verdadera dimensión después de que la alianza se haya construido. Aquí aparece un factor poco estudiado que es que la variabilidad entre terapeutas es mayor que la variabilidad entre escuelas. Es decir, algunos terapeutas obtienen consistentemente mejores resultados, independientemente del modelo que utilicen.
Estos resultados de la investigación más actual son desconocidos para muchos psicólogos humanistas y estaría bien que se pudieran difundir para entender que la psicoterapia basada en postulados humanistas está tan sustentada por la evidencia como las de las principales escuelas y algunos de sus principios han resultado ser esenciales para comprender el éxito terapéutico.
En el siguiente enlace se puede ver una ampliación de estos datos: (PDF) Nueva visita a Mordor: 40 años de polémicas en psicoterapia
José Luis Martorell. Doctor en Psicología. Especialista en Psicología Clínica. Ha sido director del Servicio de Psicología Aplicada y profesor de Terapia de Familia en la Facultad de Psicología de la UNED. Autor de “El guion de vida” (Desclée de Brouwer), “Psicoterapias. Escuelas y conceptos básicos” (Pirámide) y “Los Juegos de la Familia” (Jeder).
El 21 de Noviembre de 2026 dará un taller en el Instituto de Interacción sobre El guión de vida. En invierno de 2027 dará un curso en el Colegio de Psicólogos de Madrid sobre Psicoterapia Humanista (más info en https://web.copmadrid.org/)