Han pasado muchos años, muchos grupos de formación, muchas personas con sus particulares biografías a cuestas… desde aquel primer seminario anual de 1968. Una serie de  encuentros que se celebraban los martes y jueves por la tarde y que puso la semilla del Instituto de Interacción y Dinámica Personal tal y como lo conocemos hoy.

Por la organización de nuestro centro también han pasado diferentes profesionales, psicólog@s, docentes, mujeres y hombres, religios@s y laic@s que han dejado sus respectivas improntas en él. A tod@s y cada un@ de ell@s les agradecemos una vez más el tiempo y el cariño con el que pusieron su persona y sus conocimientos al servicio del bienestar y la formación de quien lo requiriese.

Y llegados aquí, la vida nos empuja a otro cambio: a partir de mediados de este septiembre LA NUEVA SEDE DEL INSTITUTO DE INTERACCIÓN Y DINÁMICA PERSONAL ESTARÁ EN LA CALLE ALCALDE SAINZ DE BARANDA 63, 1º C. 28009 MADRID (el teléfono y el e-mail se mantienen igual). De Hortaleza a Serrano y de Serrano a este vital paseo, cercano al Parque del Retiro. Queremos dar este paso agradeciendo antes a Espacio 136 todo lo compartido estos tres últimos años y mirando al futuro con la decisión de seguir fieles a los valores fundacionales del instituto y con apertura a lo que los nuevos tiempos nos inspiren para estar siempre al servicio de la autorrealización de las personas.

Por eso, volvemos hoy nuestra mirada a los orígenes, a lo sembrado por los ‘Psicólogos de Hortaleza’,  para que sus palabras puedan servirnos de guía y brújula y para que también vosotr@s -desde el otro lado de la pantalla-, rememoréis la esencia de este espacio de Psicología Humanista, que busca ser vuestro. Gracias por acompañarnos en la nueva travesía.

“Yo entiendo que los requisitos o presupuestos del Instituto de Interacción, desde sus orígenes tempranos, son: competencia profesional, compromiso social y acogida empática”. Jose Mª Burdiel (Presidente)

“¿La razón de ser del Instituto de Interacción? Proponer el amor como guión de vida”. Jose Antonio Garcia-Monge (Presidente de Honor).

“Para mí lo esencial de nuestro centro es que nos hemos juntado un grupo de psicólogos humanistas, que a pesar de las diferencias en nuestras formas de trabajo, compartimos la creencia de que el ser humano tiende al crecimiento y posee un valor y dignidad. Y lo tratamos de promocionar a través de terapias, grupos, formación, etc.” Eulalia Gil

“En el Instituto encontré la forma de psicoterapia con la hacer de mi profesión, mi compromiso social; llevar la psicoterapia a precios asequibles y hacer de mi vocación profesional mi forma de oración práctica”. Antonio Núñez

“Recuerdo es que en sus orígenes nuestro instituto buscaba hacer una Psicología Humanista al servicio de las personas que no podían acceder a una terapia económicamente más cuantiosa, desde la espiritualidad ignaciana. Siempre fue un intento de servicio por eso se remuneraba lo que se podía. Se buscaba hacer una psicologia que tuviera un aire de familia, que nos sintiéramos en familia, como compañeros -igual que los primeros compañeros de Ignacio de Loyola-. Queríamos hacer una Psicología Humanista, al servicio de la persona humana, para desarrollarse lo máximo que cada uno pudiera, desde alguien con una formación seria.” Javier García-Forcada

“Brevemente, unos jesuitas (Luis López-Yarto, Javier Ortigosa, José María Fdez-Martos, José Antonio García-Monge, Carlos Alemany, Carlos Velasco, Pepe Burdiel, etc.) buscamos colaboradores laicos de igual sensibilidad y talante. Y dimos con gente estupenda y cualificada en lo profesional. ¡Una delicia!

Enviados por la Compañía de Jesús a formarnos en universidades y países distintos (Inglaterra, Francia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos) éramos deudores de corrientes teóricas y prácticas muy variadas: desde el Psicoanálisis a la Corriente Humanística, más Análisis Existencial, Gestalt, Focusing, etc.

¿Nuestro deseo central? Poner nuestros variados saberes y competencias (Interdisciplinariedad) al servicio del crecimiento y sanción (desarrollo humano) del mayor número de personas de no grandes recursos (solidaridad).

Trabajamos y vivimos desde esa persona con gran alegría y disponibilidad. Lejos del grupo y de la Compañía (puso el edificio a nuestra disposición) el simple aprovechamiento económico. Siendo todos compañeros de Jesús queríamos que nuestro Instituto fuese un reflejo de lo que fue su paso ‘curando y ayudando a toda dolencia”. Jose María Fernández-Martos

Y no podemos dejar de recordar las palabras de Javier Ortigosa cuando, con esa voz profunda suya, afirmaba sobre nuestra formación: “ [En nuestros cursos] no se trata de aprender una terapia sino de vivir una experiencia”. Javier Ortigosa