“La meditación en la que vamos a dar los primeros pasos es un camino creyente, trascendente, que a través de la devoción o de mínimos contenidos intelectuales busca, en una intimidad recíproca, en fe, la escucha silenciosa y el silencio mismo como experiencia de integración humana y cristiana. Se trata de una forma de meditación profunda que, dinamizada por el sentimiento, desemboca en el silencio. La raíz oriental vipassana inspira la estructura cristiana de esta manera de meditar. A través de una conciencia corporal se va haciendo el silencio, habitado por una fórmula rítmica, una palabra, un sentimiento, una imagen, una sensación… permitiendo que los yoes superficiales, crispados, posesivos, se vayan silenciando en la toma de contacto con el yo profundo, espiritual, unificador, divino.

 El método que aquí utilizamos es fundamentalmente afectivo; es lo que podríamos llamar ‘contemplación’ o también ‘oración del corazón’ o incluso ‘oración de quietud’.

 (…) Por eso la oración que hacemos es más contemplación, que es la oración del corazón. ¿Y cómo se hace? puede preguntarse el lector. Pues fundamentalmente teniendo un corazón sencillo, un corazón de niño, poniendo en juego nuestra posibilidad de mirar las cosas en paz, no juzgándolas, no autoagrediéndonos, no culpabilizándonos”.

Extracto del libro “Unificación personal y experiencia cristiana” Jose Antonio García-Monge

Inauguramos este espacio en nuestra web, para las personas interesadas en practicar una meditación contemplativa de inspiración cristiana, de la mano de Jose Antonio García-Monge, Presidente de honor del Instituto de Interacción.

 Hemos recuperado algunas grabaciones de los cursos que él ha llevado a cabo durante años para poder compartirlas con tod@s vosotr@s, a sugerencia del propio Jose Antonio.

 Al tratarse de grabaciones no profesionales se oyen toses, ruidos… pero creemos que no le restan interés al material.

 Se recomienda meditar en un lugar silencioso y con una postura corporal que permita tener la espalda recta. En algunos casos, las grabaciones cuentan con la introducción de unos minutos de relajación pero en otros casos no es así. En este segundo supuesto se recomiendo preceder la meditación con un ejercicio que se puede encontrar en el inicio de esta lista titulado “Ejercicio de relajación”. Las meditaciones habría que acabarlas siempre con dos o tres inspiraciones profundas para ir llevando la energía a todos los rincones del cuerpo para, después, ir moviendo lentamente las manos, los pies, ir abriendo los ojos… (en algunas grabaciones no se recoge en el audio este gesto).