La toma de conciencia -ser consciente-, es una herramienta fundamental de la Terapia y Psicoterapia Gestalt. La toma de contacto con la realidad interior y exterior va a reducir la actividad fantasiosa y va a facilitar la experiencia real o plena de la vida, con la que podré tomar decisiones con las que estoy comprometido de verdad. Sin trampa ni cartón. Sin excusas y sin “los demás que tienen la culpa”.
Lo contrario es estancarse una y otra vez en una actividad fantasiosa o irreal. Los minutos de nuestra vida, dedicados a esta actividad de fantasear, suelen ser un tiempo en el que permanecemos separados de lo real, en un terreno infértil y poco productivo.
Es probable que esa fantasía sea la evitación de mi desagrado, de algo que me duele y que en realidad puede que me esté dando información valiosa. Lo que es seguro es que esta fantasía me mantiene lejos de partes de mi experiencia y reduce mi conciencia.
Uno de los objetivos de la Psicoterapia Gestalt es que esa fantasía vaya de la mano de la toma de conciencia, es decir, que en primer lugar sea consciente de lo que estoy haciendo y que esta fantasía se relaciones con la realidad existente.
Por tanto, no se trata de hacerle la guerra a esa actividad fantasiosa sino de entender “para qué” y “cómo” lo estoy haciendo. Cuando planteo el por qué normalmente me veo más limitado.
La psicoterapia Gestalt es más que esto.
Otro ingrediente fundamental es la responsabilidad. Voy a llamarlo proceso de responsabilización: hacerme responsable último de lo que hago, siento y pienso ( ¡y fantaseo!). Llegar e ir llegando a considerarme único motor responsable tanto de mi vida como de mis pequeñas acciones. Como decía, sin excusas y sin que los demás tengan la culpa.
¿Para qué?
- Para vivir plenamente o conscientemente, y con más posibilidades para:
- Cambiar si quiero.
Obviamente, la Psicoterapia Gestalt es más, hacen falta más ingredientes, pero estos son dos pilares fundamentales sobre los que se asienta. Otro más es “el aquí y el ahora”.
La realidad es que una psicoterapia es un proceso y como todo proceso se encuadra dentro de la línea del espacio-tiempo. La psicoterapia precisa de un tiempo, sin determinar (yo diría que generalmente 3-4 meses para lograr darse cuenta de algo); en el que entrenarse en estas nuevas maneras de estar en la vida:
- Más conscientemente.
- Más responsablemente.
Este proceso terapéutico es un entrenamiento que aumentará habilidades y recursos personales como conocerse a uno mismo, responsabilizarse de las propias necesidades y de vivir en el presente (versus la ansiedad del futuro y la depresión o melancolía del pasado).
Y así tendrá más sentido. Así será un gozo el vivir y quizás, sumergiéndome en lo doloroso si me lo permito, un aprendizaje en el que construir.
Pablo Martinez-Villaescusa