Las empresas deben de ser un medio para crear riqueza con la que contribuir a la mejora de la calidad de vida del ser humano, de sus empleados y de la sociedad. Resulta difícil no encontrar una empresa que no alardee de que su fin sea el de mejorar las condiciones de vida de sus empleados y el de contribuir a la sociedad de alguna manera. La empresa es un sistema como tantos otros (p.e el sistema familiar). Y las personas (empleados) pasan dentro de él gran parte de su vida, invirtiendo horas, esfuerzo, potencial y esperanzas.
Hoy en día es relativamente común que personas que acuden a terapia hablen acerca de determinadas dificultades que viven dentro del mundo laboral. No es raro, más allá de empresas “trampolín”, observar que una empresa o sector sufre de fuga de talento o de una especie de éxodo de personal en algunos departamentos.
Y parece ser que unos de los principales objetivos de las personas cuando buscan un nuevo empleo es encontrar un lugar en el que poder conciliar, conseguir desarrollo y tener relaciones satisfactorias.
Desde un enfoque humanista, en el que la persona pasa a ser el centro (por ejemplo, de un modelo de actuación) y en el que se tienen en cuenta sus necesidades, motivaciones, potencialidades e inquietudes personales, se puede prestar atención a estos objetivos que los seres humanos y las empresas tienen en común, creando y empleando recursos basados en su metodología de trabajo.
Desde un punto de vista humanista se puede realizar un proceso de cambio en la empresa, en el que la persona pasa a ser el centro de actuación, realizando acciones dirigidas a:
. Optimizar el ambiente laboral, a través de la implementación de un estilo de comunicación y de una manera de resolver conflictos adecuada y centrado en la persona
. Mejorar las condiciones de vida de las personas que forman parte de la empresa a través de: incentivos que beneficien la salud mental de sus trabajadores y familias (Atención psicológica individual y familiar), la creación de medidas de prevención de estrés en el trabajo y burnout laboral y de la implementación de mecanismos que favorezcan el desarrollo personal y profesional de los mismos.
Estos recursos son: sesiones de terapia individual y grupal, talleres psicoeducativos y de prevención, creación de dinámicas experienciales que favorezcan las relaciones satisfactorias, sesiones de resolución de conflictos, implementación de una comunicación centrada en la persona y acompañamiento en el proceso de crecimiento profesional y personal del trabajador.
Podría ser un gran paso, un cambio.
Pablo Martinez-Villaescusa
Psicólogo general sanitario y docente del Enfoque Gestalt