Las emociones parecen ser en muchas ocasiones el enemigo al que debemos enfrentarnos para tratar de llevar una vida estable, activa y razonablemente sana, desde el punto de vista del funcionamiento psicológico. Vamos al psicólogo porque nos sentimos angustiados, bajos de ánimo, con una ansiedad superior a lo habitual, en crisis existencial, con miedos inesperados… Y buscamos soluciones que, fundamentalmente, nos permitan dejar de sufrir.

Para ello queremos aprender estrategias, leer libros de autoayuda, escuchar una frase que nos ilumine para ser capaces de manejar ese torbellino de emociones que nos resultan imposibles de afrontar. Pero las emociones juegan un papel muy importante en la capacidad del ser humano para relacionarse con los demás, desarrollar una adecuada comunicación verbal y no verbal, crecer personalmente, tomar decisiones adecuadas, fomentar la creatividad y otros muchos elementos positivos que nos permiten desarrollarnos en lo personal y lo social de manera satisfactoria.

En este sentido, me gustaría compartir breves reflexiones durante este año sobre distintos aspectos de nuestro funcionamiento en los que la presencia de los sentimientos y la interacción emocional juegan un papel constructivo en nuestras vidas.

Uno de los elementos que me parece más importante, en este sentido, es la empatía, que representa un papel fundamental en el desarrollo de las relaciones humanas.

Muchas veces habremos escuchado la idea de que los seres humanos, en el fondo, somos islas, personas aisladas y enfrentadas, en última instancia, a una soledad ineludible. Si esto es así, la empatía se convierte en un factor imprescindible para aliviar esa soledad ya que es esa cualidad que nos permite (en mi opinión más que cualquier otra) tender puentes entre islas conectándonos emocionalmente con los demás. De manera que, sin perder, esa soledad interior, podemos integrarnos con otras personas desarrollando un sentido de pertenencia a algo más que nuestra sola individualidad.

Y esto es posible porque la empatía nos permite comprender y compartir los sentimientos de los demás. Nos posibilita colocarnos en los zapatos de otra persona, ponernos en su lugar, ver las cosas bajo su perspectiva y entenderle emocionalmente.

El enfoque humanista otorga una importancia fundamental a la experiencia subjetiva única de cada individuo. Esto supone que cada uno de nosotros vamos desarrollando una historia personal, unas vivencias, una forma de sentir y pensar genuina e irrepetible. Esto nos obliga a adoptar un enfoque personalizado que evite cualquier generalización o estereotipo. Lo cual resultaría absolutamente agotador si no dispusiéramos de la empatía.

Todo esto no quiere decir que sea una herramienta infalible. Nada es perfecto en las relaciones humanas. Pero tampoco se desgasta ni desaparece. Siempre podemos volver a recurrir a ella.

Una de las residentes en el centro donde trabajo, diagnosticada de esquizofrenia paranoide, me decía que yo no podría llegar a entender cómo se sentía porque no tenía su misma enfermedad. Probablemente tiene razón en cierta medida. Pero con diagnóstico o sin él los dos somos seres humanos, muy diferentes (y no sólo por el diagnóstico), islas separadas por un mar de experiencias distintas, y sin embargo, personas con una base emocional semejante y desde ese elemento común, y por medio de la empatía, puedo llegar a aproximarme a su manera de sentir, a comprender su perspectiva diferente de ver las cosas, a ser consciente de la singularidad de su experiencia y a tratar de poner en mi boca palabras que reflejen sus sentimientos.

Y en la medida en que lo consigo, se van fortaleciendo los puentes de comunicación, y en la medida en que no lo logro, ella me lo devuelve… y siempre podemos volver a intentarlo.

Propuesta de imagen: Dos islas unidas por un puente (¿?). Dos personas mirándose a los ojos serenamente. Una personas con los zapatos de otra que no son suyos (pero no puede ser una niña pequeña). O en última instancia una mano que se ofrece a otro

Horario de secretaría 2023-24: L, M y J de 16 a 20 h. X de 15 a 19h