Rain Main (o el otro autismo)

Los análisis desde el punto de vista psicológico de “Rain Man” suelen centrarse en el personaje que da título al film, ya que al padecer un trastorno autista, atrae todo el interés psicopatológico. (Aprovecharé para apuntar que el abordaje que hace la película del trastorno es bastante más adecuado y realista de lo que suelen serlo en el cine americano este tipo de problemas, incluyendo secuencias que ejemplifican diferentes comportamientos habituales en personas que padecen este trastorno como la dificultad para iniciar o mantener conversaciones, rechazo del contacto físico, lenguaje estereotipado, rigidez o inflexibilidad en determinadas rutinas, dificultad en entender los matices de una conversación o los sentidos implícitos, entre otros.)

Sin embargo, desde el punto de vista del desarrollo de un personaje, Charlie Babbitt, el hermano pequeño resulta más complejo y, de hecho, es el verdadero protagonista de la trama, ya que lo que en el fondo se nos está contando es su historia. Con él arranca el guion, desde su punto de vista el espectador conoce y aprende a comprender a Rain Man, y con él se queda la cámara en la secuencia final.

Al inicio de la película, Charlie parece un claro exponente del triunfador al estilo americano: vendedor de coches con éxito en su trabajo, apegado al dinero, con una novia guapa, vividor y superficial. Un tipo egoísta, al que le importa más lo externo y lo material que las relaciones humanas y las personas. ¿No será un exponente de otro tipo de autismo no considerado entre las categorías diagnósticas pero muy extendido en nuestra sociedad? De hecho, el fallecimiento de su padre supone para él, fundamentalmente, la oportunidad de ganar una buena suma de dinero en forma de herencia.

La muerte del padre desencadena el descubrimiento por parte de Charlie de un hermano mayor cuya existencia desconocía (sólo recordaba una presencia llamada el ‘Hombre de la lluvia’ que creía fruto de su propia imaginación infantil) y que, además padece un trastorno psicológico completamente extraño para él. Inicialmente, la única preocupación de Charlie respecto a su hermano radica en la posibilidad de perder la herencia, cosa que quiere evitar a toda costa.

A lo largo de la narración (que dura una semana durante la cual los dos hermanos recorren Estados Unidos), Charlie Babbitt va sufriendo un proceso de transformación, consecuencia del trato con su hermano y, a la vez, funciona como el punto de vista del espectador respecto del trastorno autista que sufre Raymond, en el sentido de que va aprendiendo a comprenderlo y a relacionarse con él. En una escena, ante la conducta repetitiva de Rain Man, Charlie le espeta: “Este autismo tuyo es una maldita comedia, porque no irás a decirme que no te enteras nunca”. Esa frase refleja con gran precisión lo que una inmensa mayoría de familiares -no sólo enfermos autistas, sino probablemente, de diversos tipos de enfermos mentales- han sentido alguna vez ante la conducta del miembro disfuncional de la familia.

Es significativo que uno de los momentos de mayor conexión entre los hermanos se produce en la secuencia del casino en Las Vegas, en la que sentados en una mesa de cartas, Charlie le corrige a Raymond, creyendo que no se está enterando, hasta que se da cuenta de que con su memoria ‘especial’ puede ganar mucho dinero con el juego. Es decir, la conexión con Rain Man surge de la posible ganancia económica que éste puede proporcionarle. Parece que a Charlie también le cuesta conectar emocionalmente aunque nadie lo consideraría un autista de ninguna manera.

Siempre me ha llamado la atención que esta película parece no tener muy buena prensa entre los buenos aficionados al cine. Suele, en todo caso, destacarse la interpretación de Dustin Hoffman, la de Tom Cruise también pero con más condescendencia (“no desentona al lado de un gran actor”) y, como mucho, el esfuerzo por acercar el autismo a la población general. Pero, dejando claro que se trata de un producto típico de Hollywood con personajes disfuncionales y buenos sentimientos.

Sin embargo, la evolución positiva del personaje de Tom Cruise está mucho mejor justificada en el guion de lo habitual, ya que se apoya en elementos psicológicos basados en el pasado de Charlie Babbitt, pero de manera sutil y sin redundar demasiado en ello.  Charlie es como es porque no le ha quedado otro remedio para sobrevivir, dada la mala relación con su padre, que le llevó a abandonar su casa siendo un adolescente. Es una persona hecha a sí misma que no se implica emocionalmente con la gente probablemente para protegerse de llevarse más desengaños después de haber perdido el afecto paterno. De hecho, su moral del éxito económico y el lujo podría ser no sólo una forma de supervivencia, sino un modo de compensar las carencias afectivas desde la infancia a través de la consecución de bienes materiales externos.

Así, la relación con Rain Man le sirve de cambio de distintas maneras. Por un lado, le lleva a asumir la responsabilidad de cuidar a otro ser humano, protegerlo y hasta educarlo (el hermano menor hace de mayor). Además, le ayuda a asumir que tenía un hermano (el ‘Hombre de la lluvia’ al que ya no recordaba) y a entender mejor a su propio padre que, al margen de posibles errores, habría tratado de protegerlo a él de su propio hermano al apartarlo de él y ocultar su existencia. Es decir, no sólo le obliga a preocuparse por otra persona sino que le lleva a reasignar un significado nuevo a su propia historia. De esta manera, la evolución de Charlie Babbitt es circular en el sentido de que la transformación que realiza le lleva a ser él mismo en el fondo. Abandona la apariencia en la que había tenido que vivir para recuperar su verdadero Yo. El proceso es interesante en sus recovecos psicológicos si no nos dejamos cegar por algunos elementos de ñoñería meramente superficiales.

Lo curioso es que quizá el cambio más significativo tiene que ver con el proceso de Charlie hacia la empatía emocional y la implicación interpersonal y el hecho de que dicho proceso lo provoca, precisamente, un autista.

Para terminar, me gustaría significar, al margen del estudio del personaje principal, que el propio final de la película resulta mucho más realista que el de los filmes de “buenos sentimientos” habituales, ya que, aunque el cambio experimentado por Charlie le lleva a querer hacerse cargo de su hermano personalmente y poder “recuperar” el tiempo que no han pasado juntos, los médicos le recomiendan que lo dejé en la institución donde ha vivido tantos años, donde saben atenderle y ayudarle a potenciar sus capacidades. Es decir, no se van a vivir juntos ni nada parecido. Al contrario de lo habitual en el cine americano, en la última escena, Rain Man no se manifiesta especialmente emotivo en la despedida de su hermano, lo que no impide al espectador ser consciente de que la semana que han pasado juntos ha sido decisiva para el futuro de ambos.

Pablo Sierra

Psicólogo Humanista