Las relaciones interpersonales sanas juegan un papel fundamental en nuestro desarrollo personal y en la calidad de vida de las personas. Las interacciones que a lo largo del tiempo vamos estableciendo con familiares y amigos, en primer término, pero también, a su nivel, con vecinos, colegas de trabajo o compañeros de actividades van a influir de manera muy profunda en nuestro bienestar personal y psicológico. Muchas veces focalizamos nuestros esfuerzos en otras variables sin duda importantes como el bienestar material, las condiciones de trabajo, o las comodidades en nuestro día a día y, sin embargo, no las cuidamos especialmente, quizá porque las damos por supuestas, porque ya sabemos que están ahí, nuestras relaciones afectivas (pareja, amigos, familia, vecinos, compañeros) que nos proporcionan apoyo en los momentos malos, motivación para enfrentarnos a retos y desafíos, estimulan el desarrollo de nuestras habilidades sociales, la base para construir una identidad positiva y un sentido de pertenencia que todo ser humano necesita como animal social que es.

 

Mi hijo pequeño de ocho años debe ser también un animal social, aunque conmigo se comporta sólo como un animal. Esconde las muestras de afecto, no dice nunca palabras cariñosas, evita gestos emotivos y elude prudentemente cualquier tipo de comportamiento amoroso.

 

Las emociones positivas juegan un rol fundamental en el fortalecimiento de las relaciones interpersonales. Compartir muestras de afecto con las personas que queremos, como forma de expresarles amor, cariño y aprecio fortalece el vínculo emocional y favorece la sensación de cercanía y la conexión interpersonal. La expresividad emocional (ya sea a través de contenidos verbales, gestos cariñosos, miradas cómplices o muestras de apoyo incondicional) fomenta la confianza y seguridad en las relaciones y permite a las personas sentirse valoradas y comprendidas. Las expresiones de afecto no sólo mejoran nuestro estado de ánimo en el momento de recibirlas, sino que contribuyen a generar un sentimiento de satisfacción que perdura, de fondo, en el largo plazo.

 

Es cierto que saber todo esto me anima a mostrarme afectuoso con mi hijo, pero además, no necesito forzarlo. Abrazarlo, darle besos, tocarlo son gestos que me salen de manera natural, con fluidez …y si además, con ello, le queda algo positivo en el largo plazo sería maravilloso. Y tendré que confiar que sea en el largo, porque lo que es en el corto plazo no muestra la menor señal de reciprocidad.

 

Además, las relaciones interpersonales significativas con expresión de emociones positivas están intrínsecamente relacionadas con la salud mental. Las personas que han mantenido conexiones sociales fuertes y duraderas tienden a mantenerse en niveles más bajos de ansiedad o depresión. El apoyo emocional, ya sea proporcionado por grupos de iguales, pareja, familiares o personas concretas con las que se comparte quizá una actividad pero que incluya esa cierta relación de intimidad, actúa como protector frente al estrés y otros problemas de salud mental. En definitiva, nos ayuda a enfrentarnos a los desafíos de la vida diaria desde una perspectiva más optimista y con mayor resiliencia.

 

Hablo por teléfono con mi hijo que está de vacaciones en la playa con los abuelos. Pienso que si estoy siendo capaz de transmitirle una adecuada expresión de emociones positivas, habré contribuido a un buen desarrollo personal, pero no puedo evitar sentirme frustrado y, hasta cierto punto, fracasado, porque no hay una devolución de esa expresividad. Considero que le presto apoyo emocional y que intento proporcionarle experiencias emocionales agradables.

 

Y, de repente, a través del auricular del móvil, me dice que me echa de menos y que me quiere mucho. Y yo que creía que buscaba esa devolución como una especie de feed back que me hiciera ver que estaba consiguiendo esa conexión emocional con él, que mi buena disposición afectiva estaba sirviendo para algo. Pero, al escuchar sus palabras, me doy cuenta de que, en realidad, era una necesidad mía, de sentirme simplemente querido por él, y quizá, ahora, es él quien me ha ayudado a dar un pequeño paso hacia sentirme más optimista, más animado, y a acercarme a una versión más plena y auténtica de mí mismo.

Horario de secretaría 2023-24: L, M y J de 16 a 20 h. X de 15 a 19h